lunes, 11 de agosto de 2008

Los muertos bailan


He querido con el mayor de los agrados, compartir con ustedes un verdadero esplendor para los sentidos por medio de varios posts que después de este, seguirán viniendo. Primero que nada, es música para acariciar los tímpanos, y también lo es para acurrucar la imaginación. Porque esta música es cinética, para lograrlo hay que cerrar los ojos.

Dead Can Dance es una de mis bandas favoritas de todos los tiempos. Es prácticamente imposible asignarle un sólo género musical, porque trasciende a todos y se convierte con su mayor sencillez en simplemente: música. En este primer álbum tradicionalmente se les incluyó dentro de un amplísimo género llamado "Goth", a donde va todo lo que suene a romántico-medieval-oscuro-vampírico-épico-fantástico. Las percusiones de este disco así como las nunca-suficientemente-alabadas-voces de Brendan Perry y Lisa Gerard hacen de éste, realmente, un hito de la humanidad en su conjunto universal.

Fue formada en Melbourne, Australia, allá por 1981. Se movieron a Londres y desde 1982 le dieron vida a la muerte con su primer álbum. Cuando les preguntaron ¿por qué el nombre de "Dead Can Dance"?, contestaron que "es lo que hacemos, como la máscara y quienes la hicieron, brindamos vida a lo inanimado, la madera cobra vida cuando se vuelve máscara y alguien la hace danzar, es una apología a la creatividad, a la creación, de lo inanimado a la vida, un instrumento es un objeto, algo inanimado, pero brinda música, brinda vida, de la muerte a la vida". Para mí es una perfecta emulación que el hombre hace de su dios, cuando éste es representado como dador de vida y creador. El hombre crea, transforma y da vida. Dead Can Dance.




miércoles, 6 de agosto de 2008

Flor de Blog


Agradecimientos profundos a russianblue y BuffeteLibre por otorgarle el presente premio a Xibalba-Wampyr, continuaremos en la lucha por ser parte de comunidades en las que vayamos compartiendo y construyendo conocimiento, como única salida a la indignidad que nos rodea. Quisiera ofrecerlo por mi parte, a otros blogs que me parecen muy interesantes y aliados en este camino de ir tirando luces sobre los túneles.


Como diría russianblue, no están obligados a aceptarlo. Pero yo sí a ofrecerlo porque los considero muy buenos.

domingo, 3 de agosto de 2008

Crónicas de la Guerra contra los Patojos: Claudina


Claudina salió de la fiesta dispuesta a irse ya a casa caminando. Era tarde y la noche del viernes estaba terminando. Había sido una semana cansada, como lo eran todas desde que se decidió a estudiar Derecho en la universidad, pero sus 19 años le daban energía para buscar lo que se proponía: ser una abogada defensora.

No sé de dónde le salió esa vocación, tal vez como a todos o a la mayoría, porque le impacientaba como mariposa en el estómago, contemplar la injusticia. Le gustaba la música y bailar, era alegre y muy bonita, con esas sonrisas coquetas pero inocentes que enamoran a cualquiera. Era como una niña cuando andaba abrazando y paseando sus muñecos de peluche, o cuando aún a su edad, se seguía emocionando con las imágenes de Snoopy. Se le podía ver en su cuarto tratando a sus Snoopies como si fuesen realmente amigos parlantes o tratarlos como bebés, claro, esto es algo que no le gustaba que todos supiesen.


En la U era lo que se dice "buena onda", algo platicadora y siempre sonriente, odiaba la clase primera de los miércoles, pero le hacía ganas, entraba y aunque hacía muecas cuando ingresaba el licenciado le ponía atención. Tenía novio, Pedro, la mamá de él fue la última en escuchar la voz de Claudina. Esa madrugada fatídica en que caminaba de regreso a su casa de la fiesta, le habló por teléfono entre la media noche y las 2 de la mañana, era perseguida, tenía miedo y la llamada terminó con gritos de ayuda.

A 4 kilómetros de donde fue la fiesta, amaneció el cuerpo de Claudina ultrajado y sin vida, tirado en la cuneta de una calle vacía con una sábana encima. Los bomberos llegaron, luego la policía, luego el Ministerio Público y por allí la prensa. Estaba vestida pero evidentemente desaliñada y con la ropa mal puesta, el pelo era una maraña de sudor y sangre, su rostro inanimado ahora, tenía las huellas de golpes: un hematoma en el ojo, sangre en la boca y en la nariz. Una bala en el cráneo le cegó la vida después, con certeza, de la tortura. Se dice que la llevaron en un carro blanco, "puro taxi", otros dicen que fue alguien conocido, alguien se asomó escondido a la puerta de su casa, oyó la agitación y luego el balazo, en seco. Avisó a los bomberos, o hasta fueron los mismos asesinos. Los policías le dijeron a los papás, cuando la andaban buscando en la madrugada, que "seguramente se fue con el traido", con certeza hubieran dicho después que fue un "crimen pasional", como les encanta dilucidar los casos. Ni si quiera se puede decir que nadie vio nada y nadie oyó nada, como es usual, porque nunca se hicieron las preguntas.

¿Quién o quiénes fueron? no importa, a las autoridades al menos, el caso estaba resuelto, veredicto: ella fue la culpable. ¿Y cómo fue eso?, claro, pues "
vestía sandalias y argolla en el ombligo y por eso el caso no merecía ser investigado" (así dijo una oficial), pruebas irrefutables de su identidad como prostituta o bien, marera (pandillera). Además, "cargaba una gargantilla y no andaba papeles". Es decir que la principal sospechosa del delito de secuestro, violación, tortura y asesinato... es la víctima. ¿Por qué? pues por cometer graves delitos como ser joven, ser mujer, ser bonita, andar sola, vivir la vida, reír y bailar... ¡Creer que se es ciudadana y ser humano con dignidad, en este país, en este mundo, es casi una osadía! Las autoridades han hecho todo lo que está en sus manos para demostrar que ella fue la culpable de su propio destino. No tomaron las huellas dactilares ni muestras de las uñas sino hasta en pleno funeral, en medio del dolor de sus familiares llegaron con amenazas y uso de la fuerza, abrieron el ataúd e hicieron las pruebas que "se les olvidó hacer en la morgue". No saben bien a qué hora se cegó su vida porque para el forense, en su informe, la autopsia se hizo horas "antes" de la muerte. El cadáver fue identificado desde las 5 de la mañana por sus padres pero el forense jamás anotó el nombre en sus reportes, para él siempre fue una "XX". No hay testigos porque no hay interrogatorios, no hay análisis de la escena del crimen, ni de los fluidos encontrados en la ropa, ni en el cuerpo. La prueba balística tiene las fechas incorrectas. No hay análisis del ángulo del disparo... en fin, un gran esfuerzo por argumentar la hipótesis verdadera: ella fue la culpable. Un logro más para la guerra contra los jóvenes.

(Hechos sucedidos en agosto de 2005 y aún investigados)

Tomado de "Guatemala: del Genocidio al Feminicidio", de Victoria Sanford.

Crónicas de la Guerra contra los Patojos

Guatemala es uno de los países con mayor índice de población juvenil en el mundo. También es uno de los que mayor índice tiene de mortalidad infantil, y además, de muertes violentas de jóvenes. Al escuchar, convivir y sufrir las historias de violencia que no por cotidianas, dejan de ser atroces e indignantes, uno llega fácil a la conclusión de que "es parte del fenómeno general de violencia".

Pero no, hay algo de erróneo en ello. No sólo es el número perdido dentro de un número más amplio y estadístico. Hay toda una amalgama de situaciones, de pensamientos, de imaginarios que sustentan y reflejan una especie de miedo-odio a la juventud, al "ser" joven. Fuera de ser un germen del futuro y transcendencia de la especie, pareciera ser vista e interpretada como el germen pero de la maldad, de la inocuidad o de la barbarie. Sus códigos parecen ser nunca correctos, sus manifestaciones identitarias atentan contra cualquier cosa, como sistema los usamos de excusa para el futuro pero en realidad los postergamos a la periferia y les castigamos por ello.

En Guatemala lo homicidios de personas de 5 a 30 años representan más del 60% de asesinatos en un país que "ostenta" un promedio de más de 5 mil muertes violentas al año. Además es en donde la víctima es la primera sospechosa a investigar por el delito de "provocación" o de "andar metida en algo". Estas crónicas llamadas "de la Guerra contra los Patojos", pretende contar algunas historias que tienen como hilos conductores la juventud, la violencia en su contra y sobre todo la indignación como fuente de lucha.

Parecieran fantasías, y ojalá lo fueran.

lunes, 14 de julio de 2008

Drácula Desencadenado

Hace unos siete años entré a una librería de tres pisos en Barcelona y después de mucho tiempo deambulando perdido, pregunté a uno de los dependientes de la tienda: ¿qué tenés sobre vampiros? Me llevó tres libros, uno de Anne Rice; uno sobre crónicas de viaje por Rumania: "Siguiendo la Ruta de Drácula"; y "Drácula Desencadenado" de Brian Aldiss.

Cuando vi la contraportada de éste último dije para mis adentros: ¿qué carajo hace un escritor de ciencia ficción metido en terror y fantasía?, aunque obviamente la combinación prometía algo interesante. Finalmente lo fue.

Drácula Desencadenado es un buen libro que presenta "ideas frescas" de un tema y un personaje altamente tratado, usado, formado y deformado cientos de miles de veces. Proporcionar ideas creativas en un tema que para muchos es ya agotado, tiene mucho mérito. Brian Aldiss ha escrito más de cien libros y casi todos relacionados a la Ciencia Ficción. Su trabajo quizás con más resonancia fue el guión que construyó junto a Kubrick sobre "Inteligencia Artificial", llevado a la pantalla después por Steven Spielberg.

Con la lógica que les caracteriza a los escritores de este género, Aldiss cuenta cómo un científico y empresario que trabaja con alta tecnología, de apellido Bondeland, logra construir un sistema revolucionario que "abre" cierto espacio dimensional sin lectura de tiempo, en el cual se puede insertar todo tipo de materia para conservarla y disponer de ella a libre antojo. Sus fines son comerciales: vender esos "espacios" dimensionales para ubicar allí depósitos de basura radioactiva y así no ensuciar más la órbita del planeta. Sin embargo como el gobierno y sus críticos se dan cuenta, lo que tiene en sus manos es lo más próximo a una máquina del tiempo de lo que jamás se haya logrado hasta ahora, aquí inician sus problemas. Paralelamente un paleontólogo patrocinado por el mismo Bondeland, hace el descubrimiento científico del siglo: un cuerpo o estructura ósea con dimensiones humanas que data de más de 25 millones de años.

Ambos hechos aparentemente inconexos son la parte de ciencia ficción del libro, lo que mágicamente les une después, es la parte fantástica. Ocurren apariciones fantasmales y fenómenos inexplicables que finalmente arrastran al protagonista a una aventura, podríamos decir neo gótica, que le lleva a través del tiempo al futuro posible y al pasado de la época victoriana. Conoce al mismísimo Bran Stocker y lucha con él.


La pregunta que propone la trama podría ser: ¿será posible que los vampiros no fuesen inmortales realmente, sino que viajasen por el tiempo a libre antojo?, eso explicaría, por ejemplo, por qué son vistos en una y otra época a lo largo de la historia.
La debilidad del libro no está en su trama ni en sus ideas, sino que en su narración (para mi punto de vista). Los primeros capítulos con cautivantes, pero a mitad de camino se va volviendo lento y extendiendo a la fuerza ideas ya claras. También pudo haber hecho una más interesante relación entre Stocker y Bondeland, debido a las personalidades que les brinda a cada quien, pero queda floja dicha mancuerna. Sin embargo y como dije al principio, sus ideas brindan un buen refresco al tema vampírico y "dracuniano", dándole un toque científico moderno al tema.

lunes, 30 de junio de 2008

Crónicas de Narnia: Príncipe Caspian (y 2)


Comenté en el post anterior sobre algunos antecedentes que me parecen interesantes del autor de estas Crónicas y de sus marcos de influencia. No es mi intención resumir el libro o la película, ya que estas obras se encuentran suficientemente expuestas en las vitrinas de todo el mundo y por toda clase de medios. Prefiero comentar ciertos aspectos que me parecen personalmente interesantes.

Como es ya común en la literatura fantástica -y no sé porqué pero sería un buen post- la obra de Lewis es un todo compuesto por varios eslabones, siete libros en total, que son siete aventuras distintas o por lo menos con cierta independencia una de la otra. Esta división se da porque Lewis así los escribió y publicó, uno tras otro. No como Tolkien y su "Señor de los Anillos" que es una obra completa, luego dividida editorialmente en tres. Por ello la obra de Tolkien no se puede leer en desorden.

Y ¿en qué orden se leen los siete libros de Narnia?, algunos dicen que en cualquiera, no importa. Otros dicen que hay dos formas de leerlas: en orden de edición o en orden "narniano". El primero corresponde al orden en que las escribió y publicó Lewis, el otro responde al hilo cronológico propio del mundo de Narnia. Estos serían las dos opciones:

Publication order Chronological order
The Lion, the Witch and the Wardrobe The Magician's Nephew
Prince Caspian The Lion, the Witch and the Wardrobe
The Voyage of the Dawn Treader The Horse and His Boy
The Silver Chair Prince Caspian
The Horse and His Boy The Voyage of the Dawn Treader
The Magician's Nephew The Silver Chair
The Last Battle The Last Battle

Yo los he leído y recomiendo lo mismo que recomendó Lewis en su momento, es decir leerlos desde su orden cronológico narniano. Tiene más sentido y uno se siente más imbuido en la atmósfera de ese mundo fantástico.

Esa no es la opinión del hijo adoptivo de Lewis, Douglas Gresham, quien ostenta los derechos de las Crónicas de Narnia y que además es el coproductor de las películas sobre ellas. Sus razones son que debe aprovecharse la edad y popularidad de los actores y actrices para mantener el interés del "gran público" y que ese orden facilita una corta lógica de aventuras, es decir, más fácil de consumir.

Otro detalle es la completa distorsión de la historia, en la original del libro, JAMÁS hay tal asalto al castillo de Miraz ni la cruel masacre del que es víctima la mitad del ejército de Caspian, por lo tanto tampoco sucede aquel "heroico" rescate del profesor y mentor del príncipe, ni mucho menos el cobarde y frustrado intento de asesinato al déspota que sí aparece en el filme. Todo es una invención sobre la invención original.

El hijo adoptivo de Lewis dice que fue a razón de brindarle más acción a la aventura, ya que -en sus propias palabras- la original del libro no se prestaba para hacer una "excitante película".

En fin, dos razones comerciales para tomar dos decisiones erróneas. A mi parecer, se manipula la voluntad y el gusto del "gran público" al siempre pretender pensar por él, desde una perspectiva de consumo y no de apreciación. Pero, quién dijo que apreciar da dinero. Nadie, creo.

Por último, el hijastro de Lewis, responsable de las adaptaciones, también dijo que era necesario colocarle las nuevas secuencias a la historia a manera de volverla más "épica" (¿¡?!). O sea gastar más en producción para introducirle más violencia, frustración y derrota, hará de la historia, una aventura más épica. ¿Qué entenderá por épico el hijastro?, no tengo ni idea.

domingo, 15 de junio de 2008

Crónicas de Narnia: Príncipe Caspian (1era parte)


Se acaba de estrenar la superproducción de Disney: Crónicas de Narnia, el Príncipe Caspian. A pesar de ser siempre motivo de alegría personal la realización y promoción cinematográfica de excelentes y clásicas obras de la literatura fantástica, sigue viviendo y carcomiendo en mí, la desilusión de las adaptaciones que se hacen desde las obras originales por parte de la gran industria del celuloide.

Unos breves antecedentes previos. Clive Staples Lewis, conocido también como C.S. Lewis o simplemente "Jack", fue un prolífico escritor británico que nació en Belfast, Irlanda del Norte, en 1898. Antes de ser un famoso escritor de obras para niños y de reflexiones cristianas, Lewis fue profesor de Historia y Literatura en Oxford. Allí conoció y se hizo amigo de J.R.R. Tolkien, con quien compartían gustos por las tradiciones, leyendas y mitos que, a la postre, los haría a ambos tan famosos como lo son hoy en día.

Lewis era un ateo convencido, mientras que Tolkien era católico. El poder evangelizador del segundo dominó finalmente y "sedujo" al primero al cristianismo. Pero lo hizo desde la versión protestante del mismo. Ambos, debido a sus inquietudes y gustos por la fantasía, iniciaron y formaron un grupo de novatos escritores llamado "Inklings", que era más bien un grupo de amigos y colegas que se juntaban en un 'pub' para beber algo, compartir lecturas y escritos sobre dichos temas. Allí nacieron dos mundos que hoy en día son clásicos en la fantasía mundial: La Tierra Media y Narnia.

Las diferencias teológicas que tenían los dos amigos se trasladaron a sus obras, ya que a Tolkien no le gustaba en absoluto la sobre carga de obvio simbolismo cristiano que Lewis depositó en sus Crónicas de Narnia. Y esa es, de hecho, y aunque a nadie le interese saberlo ni marque diferencia alguna, el reparo más severo que tengo yo personalmente con Narnia: es demasiada cristiandad la que fluye de su páginas. Lo tiene todo, resurrección, mesianismo, sacrificio propio por el pecado ajeno, el Gólgota, la crucifixión, etc. Sin embargo algunos autores que dan cuenta de tal situación, refieren que más allá de la carga cristiana en la obra de Lewis, lo que molestaba a Tolkien era su conversión al anglicanismo protestante y no al catolicismo, además que Lewis en sus escritos más analíticos y formales, despreciaba a los católicos llamándolos "Papistas".

Tiempo después, el creador de Narnia se alejó completamente al casarse con una viuda estadounidense de nombre Joy Gresham.
Pero como ya afirmé líneas arriba, lo remarcable de esta amistad y del grupo de 'Inklings' fue el nacimiento de dos mundos, dos universos más bien, que establecen parámetros y guías para toda la literatura fantástica. Además ambos han sido llevados a la pantalla grande en los últimos años, con diferentes resultados entre uno y otro, por supuesto. Pero de eso ya hablaremos en otro post.

lunes, 26 de mayo de 2008

El Inquisidor



El libro no llegó muy bien recomendado ya que venía con un sellito de "Best Seller" y porque me lo dio mi padre, no es que tenga nada en contra de él, es simplemente que aun creo verlo con algo del "síndrome Da Vinci". Ese que le ha dado a la gente por andar comprando compulsivamente todo tipo de literatura de la conspiración, de la dominación mundial, de las sociedades secretas confabuladas para conquistar al mundo y esas cosas.

El Inquisidor es, hasta donde sé, la primera novela del escritor argentino Patricio Sturlese. Cuenta la historia del "Ángel Negro", Angelo De Grasso, Gran Inquisidor General de Liguría y su persecución de dos libros malditos. Son algo parecido al "evangelio apócrifo del diablo", como ellos mismos le llaman y representan una amenaza al orden cristiano -y deista en general- establecido.

Uno de los libros que persigue De Grasso no es otro que el Necronomicón. Este libro, fuera de la ficción, es una obra que ha estado inmersa en el vaho del misterio por muchos años. Para algunos fue invención del gran escritor del terror H.P. Lovecraft. Para otros, realmente fue escrito por el "árabe loco" Abdul Al Hazred, allá por el 730 de nuestra era, dictado por "las voces y chirridos nocturnos de los Djinn, o demonios, en el desierto de Arabia".Y para los más especiales, fue escrito por puño y letra de Lucifer. Se ha dicho también que las páginas del Necronomicón eran de cuero humano. Todas las leyendas y lo que se puede decir acerca del Necronomicón da para muchísimos posts más.

Volviendo al "Inquisidor", la trama va hilvanando conocimientos y principios esotéricos y teológicos a la vez que descubre complots y traiciones. Utiliza como telón de fondo la pugna de poder en Roma entre las élites religiosas católicas, así como la crisis eclesiástica del Renacimiento. El nivel de detalle es muy bueno, describe casi a la perfección, por ejemplo, los métodos de tortura utilizados por el "Santo Oficio" . Es, además de un thriller sacro (como su autor le define), una novela histórica que mete sus narices en las intimidades de la curia, saca los trapitos sucios al sol con un aire de naturalidad.

Siento algunos vacíos en la historia, quizás es que no leí bien, el pie de bruja encontrado en las ropas del monje griego Xanthopoulos, por ejemplo, ¿de dónde salió finalmente?

Algunas partes de la trama central las sentí forzadas para justificar un final ya elaborado. Por ejemplo, el repentino ejercicio físico que hace el protagonista dentro del barco al pedir que le asignen tareas de marinero, con la clara y expresa motivación de darle antecedente narrativo a su fortaleza muscular que le servirá en la campaña de venganza contra el Cardenal Iuliano y sus huestes.

Hace uso de las repetidas fórmulas de estos thrillers: sociedades secretas en conflicto, relacionadas con la religión y/o fuerzas políticas. En este caso es una pugna entre la Santa Inquisición, con una especie de masonería católica llamada Corpus Carus y con una sociedad secreta de brujos llamada, no muy creativamente: La Sociedad Secreta de Brujos.

Además de una muy entretenida lectura, este mi contemporáneo escritor hace gala de sus conocimientos teológicos y critica sutilmente ciertas costumbres de comportamiento anormal, como el celibato. El libro ha traído de nuevo a mi mesa de trabajo viejos temas que estaban guardando lugar en la librera. Me refiero no sólo al Necronomicón, sino al árabe Alhazred, al apócrifo Enoch, a los bíblicos Nephilim, a Hermes Trimegisto, a los ocultistas como Crowley o Madame Blavatzy... etc. Ya vendrán otros posts, quizás.

La guinda al pastel de este libro fue el agradecimiento que el autor hace al extraordinario Chuck Schuldiner, gran músico estadounidense de la escena metalera.

martes, 13 de mayo de 2008

Días Extraños (II)

Hoy, me decidí y llamé a un amigo. Él es una autoridad en lo que se refiere a música clásica (académica, me corrige). Yo estaba en esos días en que simplemente queres aprender cosas nuevas, moverte un poco de tu "zona de comodidad". Le pedí rebanadas de enseñanza, quería ingerir un poco de Mozart. Pero no al estilo "10 grandes hits de Amadeus", sino a la manera de un "iniciado". Mi amigo no solo aceptó compartir su sabiduría con migo, sino además me invitó a su muy agradable y posmodernista apartamento de la zona 10. No solo eso, además me convidó a dos fantásticas cervezas alemanas (totalmente desconocidas para mi "gallera" trompa). Y no solo eso, además su muy hermosa compañera nos convidó a un fantástico canapé (¿?) de hongos, delicioso. Y no solo eso, el amigo me otorgó toda una cátedra sobre la música académica (ya aprendí) y anécdotas de los compositores, intérpretes y directores. Y no solo eso, además lo hizo con apoyo audiovisual por medio de un equipo francamente digno de un estudio de grabación profesional. Y no solo eso, gracias a él ahora soy menos ignorante, ya sé distinguir los conciertos, de las sonatas, de las sinfonías. Y no solo eso, además conocí a Mahler, realmente un tipazo compositor, ese será mi próximo objeto cultural de consumo (altruismo que le dicen).

Iba yo rebosante de finura delicadeza, cuando al salir me encuentro con que a mi carro le reventaron una ventana lateral reduciéndola a añicos vidriosos regados por el suelo. Con modesta resignación lo veo y... sonrío. Abro la puerta maltrecha y contemplo el desastre. Pérdidas dolorosas: 1.- Audífonos especiales para ipod con reducción de sonido externo; efecto inmediato: no podré apreciar apropiadamente a los nuevos maestros que ha adoptado mi melómana conciencia. 2.- Mi libreta de notas: para qué carajo les sirven mis apuntes, locuras, ideas, fantasías; efecto inmediato: amnesia creativa. 3.- Papeles de la oficina: por lo menos me quitaron trabajo qué hacer, solo falta que el cliente me entienda y me pague de todos modos (¡JA JA!); efecto inmediato: endeudamiento con la plástica tarjeta crediticia. 4.- Un taco de billar, esta pérdida me duele y mucho, dicho taco lo compré junto a otro igual que le regalé a mi tío, que es como un padre para mí, nos ha servido para juntarnos e ir a jugar un poco de pool; efecto inmediato: estoy lleno de fúrica ira.

Así que, más rápido de lo que pensé... hago a un lado mi sofisticada nueva fascinación por lo clásico académico musical y le regalo al bendito hermano que me robo mis pertenencias e hizo añicos mi puto día... con esta especial dedicación musical, no muy académica pero si bien sincera.

lunes, 12 de mayo de 2008

Por fin la lluvia


Como hace años declare a las religiones, instituciones non gratas en mi vida, me es fácil hoy en día ser más libre y más feliz, porque tengo menos sentimientos de culpa y creo en el ser humano como tal y no como figura hecha a la medida de la perfección, por lo tanto no me molesta la incertidumbre y espero cualquier cosa, porque el humano está lleno de errores. Y el mundo, al ser un imaginario del humano, también tiene errores. Así que a mí los mundos perfectos me desfilan a paso alemán redoblado por el arco del triunfo.

Ahora bien, hay cosas o más bien, ideas del mundo "perfecto" o "sacro" que me gustan. Entonces las tomo y las deformo a mi gusto y antojo, como cuando sos niño y jugás con la plasticina que te han regalado. Una de esas ideas que tomo de lo sagrado, es la del paraíso.


Cuando era niño tenía este amigo mío (aun somos amigos después de 25 años), cuya familia y él en su momento, practicaban la cristiandad desde una de sus sectas gringas: Testigos de Jehová. Para que lo dejaran salir a jugar futbol, cincos, trompo o lo que fuera que jugásemos, había que soportar cada día junto a él, una dosis de treinta minutos de "estudio". Así le llamaban a la evangelización obligatoria y aleccionadora de los nuevos cuadros.
Pues bien, ese no es el punto, el punto es que como acto de solidaridad yo me dispuse varias veces a compartir junto a él las lecciones de fe que nos impartía "una hermana" (pelo recogido, rostro pálido, largas faldas, poca imaginación, aliento a cebolla, parecería una señora mayor, solo sus barros nos daban cuenta que no era mucho más grande de edad que nosotros mismos, pero avejentada, el matrimonio con la iglesia y cristo ya le había cobrado el noble sacrificio de la juventud). La lección de fe incluía una oración de entrada, la lectura de la "Atalaya" (revista oficial de la secta) y la explicación bíblica (grandísimo sermón virulento) de cómo ser malo en esta vida, se traduciría en una interminable combustión de la carne y del espíritu en una eterna y desgarradora pira infernal. Bonita imagen para un niño.

Pero bueno, a lo que iba, el paraíso. Esa era la contraparte, el premio por ser obediente, entendido, sacrificado, llevadero, humilde, dar el diezmo, dar el trabajo, dar el tiempo, darlo todo por el todo para la otra vida. Para motivarnos a llevar este
camino de la verdad, la señorita avejentada nos mostraba una ilustración, un dibujo que nos parecía simplemente... excitante, ¡no!... más que eso: Extasiante. Si. Era un éxtasis (Estado del alma caracterizado por cierta unión mística con Dios mediante la contemplación y el amor, y por la suspensión del ejercicio de los sentidos). Era un valle verde, largo y profundo, al pie de montañas majestuosas, casi olía a limpio, a fresco, lo más impresionante era ver ese león, un felino de magna melena y recio abolengo, sentado a la diestra de un niño que le acariciaba impunemente su real cresta, y el león sin inmutarse siquiera.

Creo que nunca tomamos muy en serio, por honradez o por miedo,
la imagen del desgarro lacerado en las eternas llamas. Hoy en día mi paraíso es de color gris. Si. Nubes cargadas de agua. Lluvia interminable y constante que cambia su fuerza e intensidad, como compases de una buena pieza de rock, o una majestuosa sinfonía de Mozart. Una lluvia rítmica. Un ambiente algo frío, con viento suave pero marcando su presencia. No sé si un valle, una montaña, una playa o la terraza de mi casa. Ya no pienso tanto en el león sentado a mi diestra, pero si en un oso polar, mis nuevos animales favoritos. Pero mis osos se están ahogando por el deshielo y mi lluvia cada vez tarda más en llegar. Carajo. Y yo que no creo en el otro mundo, me tendré que inventar uno para conseguir mi paraíso. Si tan solo supiera escribir, haría un libro, inventaría un mundo.

domingo, 11 de mayo de 2008

Días Extraños

¿Nunca te has sentido como... deambulando en un día bizarro, extraño, incomprensible?
Como ir caminando en una calle aglomerada sin poder dar un paso por vos mismo sino que sos carroseado por mil almas desconocidas, vacías, autómatas, que te topan el hombro al caminar, te pegan la mano, te resoplan cerca de la nuca;
en un ambiente brillante, extremadamente claro, con luz radiante que ciega y rebota sobre un lecho de cal que está a tus pies y se explaya hasta la linea del horizonte y te rebota en la cara, sin consuelo arriba, sin consuelo abajo, ciego sin protección;
sintiendo una temperatura asfixiante, que no permite ni deja refugio, sin sombra en cual cubrirte, sin fuente de agua, con sed permanente, la garganta reseca, como tragando polvo con piedras, como si tuvieras carbonato con limón en el esófago;
sudando salado, pegajoso, del que se te pega a la ropa, que el vecino de la camioneta de deja en el antebrazo, sudor con olor, con hedor.


Un día extraño en donde tu mente ya no controla mucho;
Como sintiendo olas que revientan salvajes contra muros de piedra inquebrantable, rabiosa, violenta.

Imaginando ciegos que besan las manos y un sol que murmura poemas y de vez en cuando tararea una canción que además, odias.
Sintiendo una cruda infernal, insaciable, pero que no es una cruda de licor, sino del mundo, una cruda de personas, del ruido del tráfico, de las voces de los teléfonos.
Hartándote de la presencia de tu pareja, de la de tu madre, de la de tu familia, de la del chucho y hasta de la del zanate del poste de enfrente.

Con una repulsión que no te deja en paz ni a vos mismo.
Como un golpe de batería pesado, tosco, sin eco, plano, sórdido, sin vibración, un golpe de baqueta seco, directo, un sonido ahogado en sí mismo, en la caja de resonancia sin resonancia, casi sin vida, como que no existiera.
Un fondo de armonía digna de Escatología, estridente pero rítmica, el orden del caos al final del tonel de lámina en que estás metido y alguien golpea inclemente con un tubo de metal.

Como odio este clima de mierda. No me deprime ni la lluvia, ni el gris de la nubes, ni la soledad ni siquiera la tumba de mi abuela en un día de la madres. Me pone en estado letárgico, tóxico y embramado este puto calor del orto choncha de su madre, malparido pendejo hijo de la más recóndita...

Te da días en que nada sale bien,
no decís nada bueno,
no sabes qué querés hacer,
pierde tu equipo,
vos fallás un penalti,
el libro que leías lo dejaste en la oficina,
estás más coche,
no tenés amante,
o se fue con otro,
tu novia sí lo tiene,
y hoy es su día,
tu mamá... también,
solo pensás muladas,
no escribís ni mierda,
dejaste trabajo pendiente y mañana es lunes,
solo faltan ciegos de rodillas que te besen las manos,
rocas con caras de estupor esperando el fin...

The Cure me entiende, ahí te dejo la canción.



martes, 22 de abril de 2008

La Visita de Bienvenida (I)

Hace algunos años un amigo necesitaba vivienda y le ofrecí venir a mi casa. Él aceptó y le asigné el cuarto del fondo. No era muy grande pero suficiente para una cama, un mueble para guardar cosas y ante todo, un modesto baño privado.

El traslado lo hizo por partes, primero trajo los objetos comunes de adorno y entretención, luego la ropa y por último había dejado los libros, cuadernos y demás cosas que le servirían tanto a él como a mí, para la universidad.

El día previo a instalarse definitivamente en su nueva morada, fue cuando se percató por primera vez de que mi tío lo observaba de manera escrupulosa, como tratando de leer sus intenciones o verificando si en efecto era una buena persona u otro amigote más, aprovechado y vil, como los muchos que siempre tuve y él también.

Estubo con él durante todo el tiempo en que desempacó los libros y los colocó sobre el mueble solitario. También lo acompaño, según me aseguró días más tarde, a comer e incluso parece ser que decidió seguirlo hasta al supermercado. Pero lo realmente abrumador era que ya en su antigua casa, cuando se disponía a pasar su última noche con su tía, oyó que también había llegado hasta allí.

Por la noche, su última noche previa al traslado, mi tío llegó a su habitación y se le acercó a la cama para hacerle comprender que todo estaba bien, que había aprobado -de alguna manera- la prueba a la que, sin saberlo, lo había sometido. Era bienvenido en la casa y sobre todo, a ocupar el cuarto del fondo que durante tantísimo tiempo había sido el suyo, antes de caer enfermo y fallecer años atrás.

martes, 8 de abril de 2008

F.E.A.R.




Si con películas como "El Aro" o "Grudge" volviste a sentir un casi olvidado sentimiento de terror y suspenso como en aquellos thrillers de niñez en que brincaste del asiento y preferiste orinarte en las ropas, a caminar en soledad al sanitario; si te gusta las estética de los comics y el manga, sobre todo en su combinación de atmósferas frías y tecnológicas de laboratorios azules, con sonidos chillantes y movimientos rápidos y repentinos; si te gustaron desde un inicio los juegos de computadora o de cualquier consola en donde vos eras el protagonista de la historia, tipo Doom o el mismisimo Duke; y si sobre todo extrañas el estado de indefensión absoluta junto al de alarma constante.

Entonces también te va a gustar este juego. F.E.A.R. ha ganado cualquier cantidad de premios por su combinación de atributos tradicionales (y aburridamente similares) de los juegos de "primera persona" de acción, combinados con terror del suspense. La astmósfera de juego es siempre escalofriante y envolvente, pero la trama del juego es lo mejor, como para un libro, un cuento al menos. Bien dosificada a lo largo del desarrollo del juego mismo en donde te vas dando cuenta de quién es el verdadero enemigo y quién sos vos en realidad. Un laboratorio investigando y probando en humanos, combinaciones genéticas para super soldados (clásico posmoderno), se topa con una niña inusual que nadie sabe de donde vino, pero con el tiempo sale a luz que no es "normal", absorbe la energía negativa humana y la devuelve de alguna manera, peor. Se te aparece y desaparece, "juega" contigo, te sonríe por detrás de las esquinas, gatea hacía vos en los ductos del aire... y no la queres matar porque... también está indefensa... y no la podes matar porque el indefenso sos vos.

sábado, 15 de marzo de 2008

El Gran Laberinto


El libro de aventura algo fantástica del filósofo español Fernando Savater. Digo de aventura porque se trata de la misión tipo “quest” de unos adolescentes que viajan a través de portales mágicos a mundos literarios e históricos, en la búsqueda de letras-talismanes que liberarán a miles de personas, incluyendo sus padres, de una muerte metafísica inminente en las fauces de los Psicófagos, seres que destruyen las almas de los incautos que son prisioneros de sí mismos, del tedio y de la rutina (y del sistema).

Y digo algo fantástica refiriéndome a las características propias del género. No hace uso de magos, hechiceros, dragones u otros seres propios de la imaginería de esta literatura, o bien, hace un uso mesurado de tales figuras. Más bien lo fantástico recae en la trama misma y en la interacción de personajes reales históricos (como Diderot), con seres literarios (como el Quijote) y con criaturas fantásticas (como Frankenstein).

Lo que me gustó:

  • Se nota el oficio de escritor de este filósofo vasco, la narración es clara y directa, sin complicaciones y con una verticalidad veloz que favorece la aventura. Lo logré leer en una tarde con la mitad de su noche.
  • La idea de rendir homenaje por medio de una obra propia a sus influencias tanto históricas como literarias, no es muy original pero ciertamente si está bien lograda. A uno le dan ganas de volver a leer esas historias o bien de conocer a los que no ha leído.
  • Algunas escenas son memorables, para mí personalmente, porque me identifico con los mismos personajes e influencias, sobre todo tres:
1. cuando viajan a la Francia de la Ilustración y se involucran en la secreta construcción de la Encyclopedie de Diderot y D’Alembert. Un casi sueño húmedo que comparto.

2. cuando viajan a la Inglaterra victoriana y conviven en una fiesta majestuosa propia de la época, con Óscar Wilde y Sherlok Holmes (no Sir Arthur C.D.), ¿a quién no metería yo en esa misma fiesta de la época: Byron, Stocker, Shelly, Polidori, Jack… Jeckyll?

3. cuando viajan a la ciudad fantasía por excelencia: Praga y más aún, se relaciona al mismísimo Golem en su forma de Frankenstein y al filósofo checo Jan Patocka. Hasta comparten prisión, como sucedió en realidad con éste pensador y también al protagonista de la historia de Gustave Meyrink.

Lo que no me gustó:
  • Pensé, por prejuicio quizás, que iba a encontrar una historia más complicada, con más reto. Al venir de un filósofo y llamarse “laberinto” lo creí así.
  • Me gusta el estilo de varias historias hilvanadas por una general (como “Vikram y el Vampiro”) pero en este libro son mejores los eslabones que la cadena en sí.
  • Comprendo el énfasis entorno a la regidora idea de la libertad, pero no la ausencia de la crítica. Quizás me prejuicia la idea que tengo del autor al lado de otros como Mario Vargas Llosa.

Algunas cosas interesantes:

Savater realizó esta obra con varias influencias: sus raíces filosóficas, sus personajes literarios y… su afición por los juegos de roles.

martes, 4 de marzo de 2008

Ride the Lighting

Con esta increíble canción cerramos ya tanta palabrería sobre el circo de muerte que siguen pidiendo mis conciudadanos como si no tuviéramos suficiente. Tanta realidad me hace sentir como un cura medieval ante un globo terráqueo hecho por Galilelo. Así que lo mejor será continuar con el verdadero propósito de este blog y hablar sobre libros, audiovisuales, cine, música... que pertenezca al mejor mundo de la fantasía, que aunque tenga horror y terror, sigue siendo un mundo imaginado.



Guilty as charged
But damn it, it ain't right
There's someone else controlling me
Death in the air
Strapped in the electric chair
This can't be happening to me

Who made you god to say
"I'll take your life from you!!"

Flash before my eyes
Now it's time to die
Burning in my brain
I can feel the flame

Wait for the sign
To flick the switch of death
It's the beginning of the end
Sweat chilling cold
As I watch death unfold
Consiousness is my only friend
My fingers grip with fear
What am I doing here?

Flash before my eyes
Now it's time to die
Burning in my brain
I can feel the flame

Someone help me
Oh please God help me
They are trying to take it all away
I don't want to die


Time moving slow
The minutes seem like hours
The final curtain all I see
How true is this?
Just get it over with
If this is true, just let it be
Wakened by horrid scream
Freed from this frightening dream

Flash before my eyes
Now it's time to die
Burning in my brain
I can feel the flame

sábado, 1 de marzo de 2008

¿Rousseau o Camus?



J.J. Rousseau describía en su obra el “Contrato Social”: Todo malhechor, atacando el derecho social, conviértese en rebelde y traidor a la patria (...) La conservación del Estado es entonces incompatible con la suya; es preciso que uno de los dos perezca.







A
lbert Camus señaló: para que existiera un equivalente, la pena de muerte debería castigar a un criminal que hubiera avisado a su víctima de la fecha en la que le provocaría una muerte horrible y desde ese momento, la hubiera mantenido confinada durante meses a su merced. Un monstruo así no se encuentra en la vida real. (Extraído de Revista D, 15 de enero 2006)

lunes, 25 de febrero de 2008

Un nuevo espectáculo que ¡está de muerte!

En este circo que es mi país, los payasos causan lágrimas y los enanos son niños abandonados;
Las bestias son hombres y sus entrenadores usan traje o guerrera;
Las bailarinas son apedreadas por parecer travestis y vendemos zapatos de mujer con fotos de muertas;
El gigante está escondido y el malabarista pidió plaza en las calles;
Pero para el invitado persistente, que es la muerte;
Le tenemos una pena, que es una alegría y una suerte de limpieza;
No es la silla ni tampoco la cuerda;
Es la humana jeringa.

Los siguientes posts están dedicados a la humanidad del hombre, que ve en la muerte no una pena, sino el final de las penas. Empezamos con estos versos del gran Machado.

Recuerdos de sueño, fiebre y duermevela (IV) (Los complementarios) -Extracto-


¡Tan-tan! ¿Quién llama, di?

--¿Se ahorca a un inocente
en esta casa?

-Aquí
se ahorca, simplemente.
----------------------------------
¡Qué vozarrón? Remacha
el clavo en la madera.

Con esta fiebre... ¡Chito!
Ya hay público a la puerta.

La solución más linda
del último problema.

Vayan pasando, pasen;
que nadie quede fuera.


domingo, 17 de febrero de 2008

Para mis cristianos conciudadanos


Esta es la postura más idónea, por no decir "cómoda", para un momento trascendental en la vida de alguien: su muerte.

Se relaja el cuerpo recostándolo sobre una camilla con acolchonada superficie, los pies lo suficientemente separados como para mejorar la circulación sanguínea y dos elementos especiales más: los brazos extendidos en los costados y la cara viendo al cielo, porque al cielo irá según mis conciudadanos cristianos, a ser juzgado por sus actos, porque aquí en la tierra de Adan ya deliberamos el traspaso de jurisdicción, hicimos lo que nos corresponde como hijos de Dios hechos a su imagen y semejanza, condenamos el cuerpo, ahora le toca a él condenar su alma. La mitad del trámite ya está sellada.

Falta un elemento a remarcar, este momento importante de su vida, su muerte, no lo pasa ni solo ni mucho menos desapercibido. Todo el mundo se entera, si no ¿cuál es la gracia de la pena? Ya que dicen mis conciudadanos cristianos, hermano me dicen, que es una "medida que disuadirá a otros (¿hermanos también?) a no cometer más delitos tan degradantes y deplorables como lo es el asesinato, es decir quitarle la vida a otro". Mis hermanos cristianos entienden, debo suponer, que entonces existe un asesinato bueno y uno malo.

El malo sería el que hace, por lógica, la gente mala. Los delincuentes, los violentos, los inescrupulosos, los que por dinero vendieron la muerte o la dieron en abonos, como en un secuestro. ¿Y el asesinato bueno? imagino que será el de la ley, el que por mandato arrebata la vida.

Supongo entonces, en mi judeo-cristiana y deuteronómica ignorancia, que a aquella zarza ardiente -"Soy el que Soy" o Dios que le nombran- de aquel monte -Sinaí que le dicen- de aquel país del norte africano -Egipto que le llaman-, le faltó dar la versión completa del quinto mandamiento "NO MATARAS", quizás por falta de tiempo o de combustión, pero ahora la revelación se hace y abro los ojos y entiendo, la versión completa realmente decía:

No Matarás... a no ser porque la ley lo mande, o que el presidente no quiera indultar.

Ese es entonces el Asesinato bueno, el de la gente buena, la gente inteligente, civilizada, respetuosa de la ley y las buenas costumbres. Cristianos en su bendecida mayoría.

Las nubes de la confusión y la duda, de pecador, aun me atormentan pensando: los malos son los delincuentes, los homicidas, los ladrones, los que a través de la acción violenta, predeterminada y alevosa, hacen daño a alguien. El más malo de los malos es el que le hace daño al bien más preciado, la vida. Y los buenos somos los que no lo hacemos, los que respetamos a los demás como a nosotros mismos, porque todos somos imagen y semejanza del Señor. Y entonces qué pasa cuando las personas buenas matamos, ¿es entonces un acto bueno? Alguien me dice, si matan a tu hermano, madre, hijo, etc., seguramente matarás al victimario. ¿Me convierto entonces en malo? No, si tengo justificación entonces mi acto malo se vuelve bueno (¿¿??), o sigue siendo el acto malo, pero yo sigo siendo bueno. ¿Es bueno mi acto malo porque tengo justificación de hacerlo?

He dicho antes lo difícil que se me hace meterme en la mente de un suicida o suicidado. ¿Y en la de un condenado? Si al primero le respeto su decisión personal sobre qué hacer con su vida, o con su muerte. Mis cristianos conciudadanos me han dicho que no es argumento, porque la vida no le pertence, sino a su creador. ¡Hijole! ¿Y entonces qué pasa con el condenado, si ya decidieron por él?

No es irónico que la posición de muerte, sea como la de la crucifixión.

En esa mi apocalíptica ignorancia y mala memoria no recuerdo bien, ¿el cristiano es el que está en la cruz o el que le envió a ella?

sábado, 2 de febrero de 2008

Death of an Angel




Death of an angel so beautiful to me
Shattered pieces fall to earth - Time can never heal

The story is over now, all points have been made
But when you hold out your hand I don’t see a thing

You can reach for the stars, but take what you get here

Was last December and all was milky white
Came December again and all is black
With hands to our mouths, we need food to live
But it’s poison’s nature to kill if we choose to swallow

You can reach for the stars, but take what you get here

So far
So far, so deep
So deep it burns
I burn until I cry
I cry
I die

domingo, 27 de enero de 2008

Una Hoguera Fúnebre (in memoriam Gaby N.)


En la antigüedad, los vikingos honraban a sus héroes muertos en batalla, mediante una pira y una embarcación, para su viaje al Valhalla.

La muerte es una constante en mi vida, como en la de cualquier otro. Mucho se ha dicho y se dirá sobre ella porque es parte irrevocable de vivir. Pero ahora bien, así como la vida no es existencia per se, tampoco la muerte es su seudónimo. Dejar de vivir, es decir, morir, no significa necesariamente dejar de existir. Hay personas que viven toda su vida sin existir y, como en el caso de mi amiga, hay las otras que mueren pero siguen existiendo. No voy a decir que “en nuestros corazones” o en “nuestra memoria”, porque además de ser común también es obvio. Su trascendencia que la hace seguir existiendo, es el aporte que deja en la tierra de los (medio) vivos.

Sus escritos, sus comentarios, sus recomendaciones, sus charlas, sus grupos de lectura… fueron y son los vehículos de la inspiración que en todo momento emanó y compartió con quienes la conocemos, no era cuestión de trabajo, era algo natural, era compartir algo que amaba: los libros, las historias, las letras. En común teníamos la fantasía, los mundos imaginados, las leyes inventadas, los universos paralelos, los viajes aventureros de épica y honor, los personajes bizarros, las historias complicadas y sin fin.

El rincón aquel de la librería donde regularmente nos topábamos sigue siendo un logro de ella, la esquina de la literatura fantástica, en medio de océanos y verdades lógicas, análisis de la realidad y ficciones verosímiles, había la ficción por excelencia que tanto nos gusta y tanto comentábamos. Nos reuníamos en esa esquina a platicar tanto con Frodo, como con Lestat, con Merlín, con los celtas, con los duendes, con los elfos, con Lewis y hasta con Potter. Hoy la esquina esa ya es un poquito más grande, ya tiene un cuarto de mesa-mostrador también.

Hace días, horas quizás, murió esa amiga mía. No hablábamos mucho, no nos frecuentábamos, creo que no teníamos nuestros números de teléfono ni sabíamos a ciencia cierta en dónde vivíamos. Pero cómo la extraño ahora que ya sé. Compartíamos un rincón de fantasía e imaginación, de libros y de charla, nos compartimos escritos y referencias, críticas y opiniones, gustos y preferencias. Eso nos contó más de nuestras vidas y personalidades que años de conocernos. Para mí, sigue existiendo.

martes, 15 de enero de 2008

Vikram y el Vampiro


Esta es la historia de cómo un Baital, que cuelga de un árbol por la argucia traicionera de un brujo, pone a prueba la paciencia, humildad y sabiduría de un Rajá. No cualquiera, del más legendario de los reyes antiguos de la India, Vikram "el Valiente".

El libro es una recopilación de once cuentos que un orientalista aventurero inglés, Richard Burton, tradujo a su propio idioma y que luego su esposa publicó en 1870, es decir 51 años después de la primera obra literaria sobre un vampiro (Polidori, 1819) y apenas 27 antes que la gran obra de Stocker viera la luz (Drácula, 1897). En el original habían catorce historias más bajo el título "Veinticinco cuentos de un Baital", el señor Burton escogió las que le parecieron más interesantes y le cambió el título. Ignoro realmente cómo llegó a la traducción o comprensión de que un vampiro era un Baital, pero es lógico pensar que bajo el ideario de su cultura y de su tiempo, lo más parecido a aquella figura sobrenatural era un vampiro. Recordemos que en esas épocas no regulaba aún la idea estilizada del aristócrata seductor, más bien eran seres demoníacos, fantasmales y mágicos. De cualquier manera el libro nos recrea un mundo de mutua convivencia entre lo sobrenatural y la vida cotidiana del ser humano, con tal prontitud que uno no se atreve a cuestionar la verdad en las historias.

Desconcierta y hace vertiginosa la lectura, el propio Baital, con su falta de elegancia visual (un murciélago alargado y parlante que cuelga de pies en la rama de un árbol), compensada por una profunda sabiduría y agudeza intelectual, sarcástica, burlona, irreverente y hasta redentora (tanto para él como para el Rajá Vikram). Se constituye como la consciencia crítica y oscura del gran rey, afirma lo que el Rajá no se permite ni pensar, tienta sus bajos instintos, se mofa de su moral y de sus "gemas del saber", recibe sus castigos como muestra de logro al exasperarle, le enseña humildad, obediencia y silencio. Todo con una sutileza exquisita. El Baital es un nato narrador, un cae bien con inteligencia, un desvergonzado honesto, es el niño feo y travieso que por su encanto gana los corazones. Y lo sabe, y lo goza.

Las historias que cuenta están hilvanadas por una que las une a todas, al estilo de "Las Mil y Una Noches", son como perlas unidas por un sólo cordel, en palabras del propio autor. A saber: Un brujo con sed de venganza contra el Rajá, arguye un plan simple pero siniestro que finalmente une los destinos del vampiro y del rey, junto a su hijo que le acompaña. Contrario a lo que espera el yogui (brujo), esta infame relación entre sus víctimas resulta ser su propia destrucción, dándonos a nosotros en el ínterin de su misión, un agradable agasajo de magia, intriga, historias de amor y traición, honor, lealtad y sarcasmo moral.

viernes, 23 de noviembre de 2007

TWILIGHT




Me tope con esta trilogía ampliada de libros vampíricos escritos por la estadounidense Stephenie Meyer, cuando estaba navegando por allí y creí, más bien, tuve la esperanza de haberme topado con una digna sucesora y heredera de la gran Anne Rice. Sin embargo no fue tan así.

Una vez más caí en los malignos juegos de la publicidad que a pesar de mis diatribas obsesivas que en su contra lanzo, todavía me seducen con sus cantos de sirena. Es un riesgo que usualmente se corre cuando gustan estos temas no tan populares en nuestro medio, sin fuentes más fidedignas y confiables en donde guiarse, es fácil sobredimensionar lo que se encuentra. Ni modo, de cualquier manera no estuvo realmente tan mal, mi exageración va en la línea de las altas expectativas comparativas.

Son tres libros los básicos: Twilight, New Moon y Eclipse, aunque debido al éxito obtenido por parte de la autora en su país de origen, por lo menos otros dos libros están listos para unirse a esta trilogía. ¡Vaya maña de los escritores de fantasía, góticos, romanticistas y de horror de andar escribiendo series de libros y no uno solo!, amén del mercado cultural seguramente.

De sus 498 páginas, un 80% hace el esfuerzo descomunal y finalmente logrado por contar una historia de amor, cursi e idílica. Pareciera una típica película de adolescentes gringa en donde la nueva chica recién venida de la gran ciudad, llega al highschool local y después de haber sido nadie en la metrópoli, aquí súbitamente es todo, es decir, es popular. Como corresponde en esta ya tan usada línea melodramática de las historias de adolescentes gringos, la protagonista se liga al más guapo, rebelde, codiciado, rico, inteligente y misterioso chico del lugar, un tal Edward Cullen, que casualmente resulta ser un vampiro.

La chica bonita, sencilla e indefensa se ve primero rechazada por el galán, pero sólo como recurso narrativo para acentuar el heroísmo de éste cuando le salva la vida en un accidente automovilístico. A partir de allí, inicia el romance.

La autora, para mi gusto, exagera el uso del monólogo interno porque no lo hace con fines de profundizar una identidad psicológica, patológica o psicópata, sino más bien para dibujar los castillos en el aire que se va construyendo la protagonista respecto a su amado vampiro. Es como escuchar una canción de José José una y otra vez hasta saberse de memoria la letra y la tonadita.

Mientras tanto, y esto es lo más interesante de la novela, la familia vampírica de Edward se debate entre la aceptación o no de este comportamiento tan poco usual por parte de su hijo más querido, ya que este súbito enamoramiento suyo con una mortal cualquiera, puede poner en riesgo dos situaciones elementales: su fachada construida ante los humanos del pueblo, y el pacto de no agresión que tienen con los hombres lobo de la reservación cercana. Este giro sí gusta y entretiene, lastimosamente no es el leiv motive del asunto y se pierde en contextualizaciones dejando la luz principal al romance atípico y “prohibido” entre Bella y el inmortal maldito.

Después del cortejo y enamoramiento por fin se desarrolla la parte thriller de la novela, una nueva camada de vampiros visita el lugar y siente curiosidad por el estilo de vida de la familia Cullen (ya que éstos son una especie de vampiros vegetarianos, no beben sangre humana, únicamente animal, lo que les permite dejar de ser nómadas y asentarse prolongadamente en lugares que les gustan). El líder de la camada visitante es un cazador nato, del tipo “lo importante es la persecución, no el alcance” y se obsesiona con el olor que emerge de la sangre de la protagonista (Bella) –que por cierto es lo que también vuelve loco a su nuevo novio Edward-. Da inicio entonces la cacería y la defensa de unos y otros vampiros, mostrando en el ínterin las habilidades que tienen los miembros del clan Cullen, así como éste cazador obsesivo.

Como dije, lastimosamente ésa parte sólo representa un 20% del libro y no digo que todo debiera ser suspense o acción, no, pero la parte melosa y trillada es demasiada.

Muy destacable son los miembros de la familia Cullen: Carlisle, el patriarca del clan, ideólogo de la convivencia con los humanos, médico desde hace muchos años (imagínense un vampiro que por convicción no bebe sangre humana y que trabaja en el hospital atendiendo emergencias); Esme, la esposa y figura materna del clan, sin ningún poder o característica especial a destacar más que su sentido maternal; Alice, la hermana, muy interesante, es la más pequeña y tiene poderes psíquicos de imágenes de los probables futuros cercanos; Jasper, hermano adoptivo-novio de Alice, nada que decir más que su habilidad por emanar ambientes de paz y relajación; Rosalie, la belleza sobrenatural, es la única que no acepta a la protagonista; Emmet, el hermano adoptivo-novio de Rosalie, fuerza descomunal que se alimenta de osos pardos a los que le gusta matar en combate directo. ¡Ah! Lo olvidaba, Edward es como el hermano mayor de todos que siempre estuvo solitario, hasta que llegó la chica de la gran ciudad. Tiene el poder muy envidiable, de leer las mentes de los demás –humanos y vampiros por igual- menos, obviamente, la de su amada.

La otra circunstancia también interesante porque deja un halo de tensión, son los personajes indígenas de la reservación, hombres lobo que hicieron un “pacto de caballeros” de no agresión mutua ni intromisión territorial, con los vampiros Cullen. Sin embargo esta tensión está prometida para el siguiente libro New Moon.

En total no son unas “crónicas vampíricas” o algo cercano a ellas, lo imagino más bien como un intento por responder o tratar de aprovechar la oleada inglesa de fantasía y consumo juvenil con su Harry Potter. Lo digo por los elementos básicos que posee, es decir, un teatro de operaciones muy normal en el adolescente gringo, en donde interactúan personajes mágicos o no usuales (logro que hiciera J.K. Rowling con la escuela Hogwarts). Habría que leer los otros libros de la serie de cualquier forma, se dice que próximamente se filmará la película de este primer libro. Hollywood nunca pierde su tiempo.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Arpías

Una noche de fin de semana como cualquier otra, regresaba de los bares que regularmente frecuento. Al caminar por la acera y divisando ya mi carro, me topo con dos bellas mujeres que están platicando con un chavo. Ambas dan la apariencia de inocencia, de 'mosquitas muertas', bonitos rostros, agraciados diría mi abuela, con rasgos finos y suaves, no debían ser mayores de 24 años con esa piel tan suave. Atractivas pero no despampanantes, más bien... seductoras por su linda inocencia y fragilidad, con mirada curiosa, como que no hubieran salido mucho y todo fuera una aventura que ven de reojo.

El tipo era como cualquiera, no más de 30 años, citadino, platicador y algo ebrio. Nada fuera de lo normal. Pero al pasar al lado de este trío me fijé más en las señoritas, las dos me vieron directo a los ojos, un contraste significativo ya que parecían muy tímidas, me sostuvieron la mirada, o más bien yo se las aguanté a ellas. Era una mirada fría, severa como la del cazador, llena de seguridad en sí misma. Finalmente una leve sonrisa, más bien un boceto de sonrisa que dibujó la comisura de sus labios. El efecto en mí fue espeluznante, parecía que me conocían, me hicieron sentir cierto sentimiento de... complicidad, como si me dijeran "nosotras sabemos que vos sabes quiénes somos en realidad". Para mi mayor asombro yo mismo afirmé con el mentón, hice una mueca instintiva de 'reciprocidad'. ¡Reciprocidad y complicidad de qué carajo, si yo ni las conocía!

Pero me sentí tan seguro que no dudé de mi acción, como si algo dentro de mí se hubiera adelantado a mi propia voluntad, algo más profundo en mi ser que no necesita palabras o formalidades para entender.

Continué mi camino reflexionando precisamente sobre mi impulsiva afirmación hacía las dos chicas, llegué al carro, me subí y me largué del lugar. No había avanzado ni una cuadra cuando me sucedió algo impensable, manejando por la calle vino a mi una especie de visión, un recuerdo, una serie de imágenes, sin perder el control del vehículo ni las funciones básicas de motricidad, lo vi todo: ellas acariciaban al tipo aquel, con modestia pero con mucha sensualidad, aún estaban en la calle en que les vi hacía unos minutos atrás, en un instante una de ellas hundió los ojos dentro de sus cavidades mientras mostraba desde su boca unos caninos enormes. El tipo se tambaleó pero ya la otra lo tenía sujeto por los brazos y abalanzándose sobre el cuello. En un abrir y cerrar de ojos las dos chicas de inocente belleza eran ya dos bestias huesudas, con la piel arrugada pegada al sistema óseo, ambas en cuatro patas con prominentes garras y aullando como lobas de rabia, o de alegría, o de éxtasis ¿quién sabe?

Acabaron con el chavo aquel y no dejaron nada, sus ojos ahora eran puntos rojos en lo profundo de sus cavidades oscuras. Era como perras extasiadas.

Cuando estaba acercándome a mi casa, una media hora después, el camino se veía solitario y silencioso como siempre está cuando regreso después de la media noche. Una leve capa de humedad sobre el asfalto reflejaba ténuemente la luz amarilla de los postes. La perspectiva del camino daba la impresión de una carretera que conducía a otro lugar, a otro tiempo, a otra dimensión. Avanzando a toda máquina me paralicé al escuchar aquel chillido ensordecedor, agudo y molesto, no era como el de la visión, éste era real y estaba cerca. Inmediatamente y como por instinto voltee a ver a mi izquierda, vi cómo una de las arpías huesudas y bestiales corría desenfrenada hacía mí, gritaba o más bien chillaba como loca mientras más se acercaba. Finalmente, como en una 'tacleada' de fut bol americano, chocó abruptamente contra la llanta izquierda delantera, lo que hizo que el carro -conmigo adentro- saliéramos expulsados como en una catapulta, dando vueltas en el vacío hacía adelante.

Mientras iba por los aires y esperaba la caída final sobre el asfalto, busqué afanosamente a las arpías, vi que las dos seguían chillando mientras corrían a cuatro patas por debajo, esperando con ansia que cayera la presa, calculando el lugar del impacto para saltar y asestar el golpe final, destazarme o jugar con migo, no sé.

Al caer, el carro se hizo mil pedazos y rebotó varias veces sobre el camino. Yo quedé atrapado en la cabina de piloto sin poder moverme, boca abajo pero ileso y consciente. Rápidamente vi a través de un agujero de lo que quedó de la ventana que daba justo para el camino que había recorrido hacía unos instantes, o más bien sobre el que había volado después del ataque, pero no veía ni oía nada de las arpías. Ni una sombra ni un chillido, ningún paso. Todo estaba callado y solitario como antes.

Luché con todas mis fuerzas y en una especie de transfiguración, logré salir del carro. No sé cómo, era imposible sobrevivir a un impacto como ese, además, de haberlo hecho, debería tener todos los huesos rotos, desangramientos internos y externos por todos lados... y sin embargo estaba allí, de pie. Viendo el carro convertido en chatarra retorcida, vidrios esparcidos y olor a gasolina con aceite desparramado, me pregunto cómo diablos salí del vehículo, la cabina estaba completamente aprisionada por la lámina y hierro contorsionados.

¿Y las arpías? ¡Carajo, qué se hicieron esas perras! Volteo a ver sobre el camino... nada. Rodeo el carro revisando detrás de las láminas sueltas... nada. Escucho con más detenimiento... nada, sólo el viento que pasa como en oleadas. Veo mi casa y camino hacía ella, con cuidado y sigilo porque las presiento, están por allí. Llego a la cuadra final, a cien metros de la puerta, pero algo me detiene, es la sensación de una presencia. Estacionado frente a mi casa hay un camión de carga, de esos con largo panel... hay algo al final del camión, esperando, lo puedo sentir.